Para entender el tipo de cobertura que necesitas, es de suma importancia que conozcas en que se diferencian estas dos coberturas. Pues son completamente diferentes. Incluso se complementa uno con otra generalmente.
A continuación, te damos una explicación de porque te convienen y su gran importancia.
De acuerdo con datos que GNP retomó del INEGI, 59 millones de personas en México son derecho habientes de alguna institución de salud pública como el IMSS o el ISSSTE, o tienen acceso a la atención médica de PEMEX, SEDENA o SEMAR. Esta cantidad representa solo un poco más del 50% de la población total, el resto debe encargarse por completo de cuidar su salud con médicos particulares. A pesar de que poco más de la mitad de los mexicanos están amparados por los servicios de seguridad social, lo cierto es que muchas veces los servicios se encuentran saturados, y la atención podrá ser deficiente.
Desafortunadamente en muchos casos si quieres acceder a los mejores servicios de salud, lo deberás de hacer por tu propia cuenta y una de las mejores formas de preverlo es contratando una póliza de gastos médicos. De esta forma podrás acceder a una atención a tu gusto, sin que implique el desfalco de tus finanzas. Este tipo de producto cubre la necesidad de contar con servicios de salud indispensables sin los cuales tu calidad de vida disminuiría considerablemente.
Los seguros de gastos médicos pueden ser individuales, familiares o colectivos (cuando se trata de empresas). Para poder contar con su cobertura, tú o tu empresa debe pagar una prima (deducible de impuestos) que asegura la vigencia de los servicios durante un año. Para calcularla, la aseguradora valora factores como tu edad, género, hábitos, antecedentes familiares y trastornos preexistentes con tal de evaluar tu nivel de riesgo a padecer una enfermedad o sufrir un accidente. Mientras más viejo seas, mayor será el costo de la prima.
